Opinión Por Francisco Alcalde

Los operadores locales también somos parte del futuro de las telecomunicaciones

No pedimos privilegios. Pedimos que se reconozca el valor real de lo que hemos construido y que las decisiones regulatorias no nos dejen fuera del mercado que ayudamos a crear.

Cartel del artículo. Sobre una vista aérea de un territorio al atardecer —campos, pueblos dispersos y una ciudad al fondo junto al mar— se dibuja una red luminosa que enlaza los núcleos entre sí. En primer plano, de espaldas, seis operarios con chaquetas donde se lee «operador local» miran el paisaje, junto a un armario de comunicaciones abierto y una torre de telefonía por la que sube un técnico. El titular dice «También somos el futuro de las telecomunicaciones» y, debajo, «Los operadores locales queremos ocupar el lugar que nos corresponde».

Durante muchos años, los operadores locales españoles fueron reconocidos y elogiados en toda Europa por su capacidad para llevar conectividad allí donde otros no llegaban. Fuimos capaces de desplegar redes, generar empleo, invertir en nuestros territorios y atender de forma cercana a miles de familias y empresas.

Y ahora debemos preguntarnos: ¿qué lugar se nos quiere reservar en el futuro del sector?

No somos el primer operador del país, ni aspiramos a serlo. Pero, si sumamos nuestra presencia, nuestras redes y nuestros clientes, probablemente representamos uno de los grandes actores reales del mercado español. Somos una fuerza distribuida, cercana y profundamente arraigada en el territorio.

Bruselas debe reconocer esta realidad. La política europea de telecomunicaciones no puede otorgar todo el protagonismo y toda la capacidad de decisión únicamente a las grandes compañías. La competencia no se protege favoreciendo la concentración, sino garantizando que también puedan sobrevivir, invertir y crecer quienes han construido sus redes con recursos propios.

Inversión privada, esfuerzo familiar y compromiso local

Los operadores independientes hemos contribuido de manera decisiva a la conectividad de España.

Lo hemos hecho gracias al esfuerzo de nuestros equipos, al trabajo acumulado durante años y, en muchos casos, mediante inversiones privadas procedentes de nuestras propias familias. Hemos arriesgado patrimonio, hemos reinvertido beneficios y hemos desplegado infraestructuras en zonas que no siempre resultaban atractivas para los grandes grupos.

No pedimos privilegios. Pedimos que se reconozca el valor real de lo que hemos construido y que las decisiones regulatorias no nos dejen fuera del mercado que ayudamos a crear.

Porque detrás de cada operador local no hay únicamente una sociedad mercantil. Hay trabajadores, familias, proveedores, comercios, ayuntamientos y comunidades enteras que dependen de estas empresas.

El sector también ha sufrido sus propias plagas

Como sucede con las buenas cosechas, nuestro sector también ha sufrido plagas.

Durante años aparecieron fondos de inversión y grandes proyectos que prometían el paraíso. Se ofrecieron crecimientos ilimitados, valoraciones extraordinarias y futuros aparentemente perfectos.

Todos conocemos el resultado de algunas de aquellas promesas.

Muchos operadores descubrieron demasiado tarde que aquel paraíso no existía. Algunos fueron engañados, otros perdieron el control de sus empresas y algunos terminaron conociendo una realidad mucho más cercana al infierno que al futuro prometido.

Estas experiencias deben servirnos para aprender. El crecimiento no puede construirse a cualquier precio, ni la concentración puede presentarse siempre como modernización. Un sector fuerte necesita diversidad, equilibrio y operadores que conserven capacidad de decisión.

Un sector maduro, fuerte y preparado

Hoy los operadores independientes somos más maduros y más fuertes.

Tenemos experiencia, conocimiento técnico, redes propias y una relación directa con nuestros clientes. Sabemos lo que significa competir, superar crisis y continuar invirtiendo cuando las condiciones no son favorables.

Por eso no aceptamos que se nos considere un actor secundario.

Queremos participar en las decisiones que afectan al futuro de las telecomunicaciones. Queremos ser escuchados ante los organismos reguladores, las administraciones españolas y las instituciones europeas.

Y, sobre todo, queremos hacerlo unidos.

Porque cuando los operadores independientes trabajan de manera coordinada, comparten conocimiento y defienden intereses comunes, dejan de ser pequeñas empresas aisladas y se convierten en una fuerza capaz de influir en el rumbo del sector.

Juntos marcaremos la agenda

El futuro no puede decidirse únicamente en los grandes despachos ni responder solo a los intereses de quienes tienen mayor tamaño financiero.

También debe contar con quienes conocen el territorio, atienden directamente a los usuarios y han demostrado durante años que pueden construir redes eficientes y sostenibles.

Los operadores independientes vamos a seguir luchando, como siempre hemos hecho. Pero esta vez queremos hacerlo juntos, con una voz común y con la determinación de marcar nuestra propia agenda.

No queremos que otros decidan permanentemente por nosotros.

Queremos ocupar el lugar que nos corresponde.

Porque somos parte de la historia de la conectividad en España y también debemos ser parte de su futuro.

Francisco Alcalde

Candidatura a vicepresidente de la Junta Directiva de AOTEC

Prophase Electronics, S.L. (fibwi)

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